¿QUÉ PASA ENTONCES CON LOS MICROORGANISMOS?
Realmente desconocemos la gran mayoría de los microbios, algunos autores se atreven a afirmar que no conocemos cerca del 99% de todos los microorganismos del planeta. Se les encuentra desde las aguas
azufradas de los volcanes hasta en socavones de 3.800 metros de profundidad.
La magnitud de la biodiversidad es tal que hoy día tal vez sólo conozcamos una fracción de su tamaño e importancia, por tal motivo en los diferentes países donde se concentra la mayoría de las especies (Colombia,
Brasil, Ecuador...) se están llevando a cabo serias discusiones sobre la posición que se debe afrontar para
conservarla y utilizarla racionalmente y del peligro de aprobar las patentes de vida.
LA BIODIVERSIDAD DEL SUELO
Sin dudas es el suelo el lugar donde esta megadiversidad de microorganismos se hace más evidente, el suelo, en especial la zona de la rizósfera, se puede considerar como ‘un ser vivo' ya que cumple con las descripciones
clásicas para ello: “nace, crece, se reproduce y muere”.
Es decir, el suelo presenta una dinámica tal que podríamos afirmar que es el ecosistema más estable y sustentable para el grupo microbiano, los aportes de materia orgánica e inorgánica mantienen una inmensa
cantidad de microbios los cuales apenas estamos comenzando a descubrir. Directa o indirectamente los desechos humanos y animales, sus cuerpos y los tejidos de vegetales llegan a la tierra y allí ‘se desaparecen' al
transformarse en tierra, todo este trabajo es realizado por los microorganismos; además, estos microorganismos
liberan sustancias útiles para las plantas de tal manera que sin la actividad microbiana del suelo la vida se extinguiría gradualmente.
Encontramos que fácilmente en un gramo de suelo podemos hallar más de ocho mil millones de bacterias (8x109 ), simplemente cultivándolos en agares adecuados.